Homofobia en textos científicos cubanos o Tres ejemplos lamentables

Por PEDRO DE JESÚS López Acosta *

Conversaba con estudiantes de Medicina en el café de mi pueblo  —Fomento, Sancti Spíritus—, y uno de los libros que traían llamó mi atención: Medicina legal. Según aclararon, constituía la bibliografía básica para la asignatura de igual nombre, que reciben en el segundo semestre del quinto año de la carrera.

Tras un rato hojeándolo descubrí que decía: «El estudio de la homosexualidad es tal vez el capítulo más sugestivo y trascendente de la ciencia sexual moderna, cuyos primeros pasos fueron iniciados precisamente en la investigación de esa anomalía, la más importante de todas, sin duda alguna». Sigue leyendo

Paquito el calientico o Al VIH/sida buena cara

Una fiebre pertinaz de origen desconocido me apartó de esta bitácora los últimos quince días para otra instructiva gira hospitalaria, pero ya estoy de regreso en casa, y quiero agradecer a mis amistades, familiares y a todas las personas que estuvieron al tanto de mi salud, e incluso hasta a quienes aquí —me encanta el humor negro— casi me dieron por muerto. Sigue leyendo

Fiebre del miércoles por la noche o El miedo a las inyecciones

No pude escribir antes esta semana por una severa gripe que me traje de Holguín, en un mes de marzo que amenaza con imponer una buena marca en materia de hospitales y enfermedades. Pero tanto mi hijo Javier —con dos rápidos ingresos que incluyeron una apendicitis aguda— como yo, al parecer podremos extraer algún provecho de estos contratiempos. Sigue leyendo

Mi ponencia sobre sexualidades “disidentes” o qué pinta un periodista en un congreso de sexología

Llevo casi dos días frente a la computadora escribe que te escribe, porque debo coordinar el martes próximo una mesa de discusión en el Sexto Congreso Cubano de Educación, Orientación y Terapia Sexual, cuyo título es De las cavernas a la era digital: nuevas formas de vivir la sexualidad, y estoy muerto de miedo, así que espero poder contar con la ayuda de ustedes para revisar, abreviar si es posible y mejorar mi manuscrito. Sigue leyendo

Una semana de ausencia o mi “retiro espiritual” en el IPK

Mientras más me dolían los apretones del cirujano en mi cara, mayor era la risa que me daba; sobre todo porque el sorprendido doctor le repetía una y otra vez a la enfermera, medio en broma, medio en serio, que ella era testigo de que yo no podía sentir dolor si me reía así, lo cual incrementaba todavía más mi nerviosa hilaridad. Pero a pesar de la anestesia local, debo admitir que vi las estrellas cuando me drenaron el absceso, forúnculo o celulitis facial —de las tres formas le llamaron los médicos— que me mantuvo esta última semana lejos de Internet. Sigue leyendo