Para quienes comienzan en el Periodismo o Vindicación de mi primera crónica

Hace 21 años, el 30 de agosto de 1993, publiqué mi primera crónica como periodista graduado en las páginas del semanario Trabajadores. Iniciaciones y esperanzas fue el título de aquel brevísimo texto del cual me sentí tan orgulloso en aquel momento, y que hoy rescato de mi archivo para dedicárselo a las muchachas y los muchachos que comienzan a ejercer por estos días su carrera. Sigue leyendo

Julito el periodista o mi llamada telefónica pendiente

Todos los años repaso mi libreta de teléfonos en los días finales del año y me regalo la satisfacción de sorprender con una llamada de felicitación a las personas con las cuales a veces no hablo o les veo durante meses. Entre esas amistades de roce esporádico, pero siempre presente, nunca faltaba Julito, pero este 31 de diciembre no pude comunicarme con él, y ahora ya no podré hacerlo más. Sigue leyendo

El día que empecé a ser homosexual, la muerte y un triángulo amoroso

Los amores tortuosos comenzaron muy pronto en mi infancia. Siempre tuve desde el punto de vista sentimental cierta tendencia funesta a complicar las cosas. Y aunque no puedo culpar a las novelas de caballería como Alonso Quijano, definitivamente en esta hipersensibilidad debieron tener algo que ver mis abundantes lecturas desde la enseñanza primaria.

El romance más intenso de mi primera edad escolar fue sin dudas aquel competitivo triángulo amoroso que protagonizamos Early —mi mejor amigo—, Judith y yo, en aquel lejano quinto grado. Sigue leyendo

La infancia de un gay o mis amores heterosexuales

No siempre tuve conciencia de mi homosexualidad. Al contrario de lo que alguien podría pensar por mi revelación en aquella lejana foto “vergonzosa” que ya publiqué, fui un furibundo enamorado desde la más temprana infancia, de varias niñas primero, luego de no pocas ninfas adolescentes y de algunas bellas muchachas después. Comenzaré entonces a desgranar los recuerdos de mis borrascosas pasiones heterosexuales, las cuales con el pasar del tiempo cobraron una especial significación, en un frágil balance entre lo instructivo, lo melodramático y lo humorístico. Sigue leyendo

De cómo yo pude haber sido el “agente Arcoíris”

Con el tiempo he olvidado muchos detalles de este hecho singular, del cual harán 17 años en los próximos meses. Espero, por lo tanto, que al narrarlo aquí yo no esté revelando ningún secreto de Estado, y si lo hiciera, pido “a quien corresponda” —como dicen ciertas cartas burocráticas— que disculpe mi irremediable y ya habitual indiscreción. De todos modos, nunca nadie me pidió o sugirió —al menos no lo recuerdo— que no hablara sobre esto. Sigue leyendo

Mi vida como “recaudador de impuestos”

No sería justo que en estas cuentas claras sobre mi singular existencia olvidara contarles sobre los cuatro años que trabajé en la Administración Tributaria cubana, un capítulo que seguramente no “encajará” en el “perfil” que cierto “psicólogo” ha pretendido descubrir a partir de estas historias, para llegar a la risible conclusión de que alguien como yo no puede, de ninguna manera, ser una persona real. Sigue leyendo

Maestros de la difícil asignatura de existir

Cuando duermo, mis sueños más felices transcurren invariablemente en la Escuela Lenin. Allí mezclo en fantásticas aventuras a mis amores, amigos, familiares, personajes reales o ficticios, de cualquier época o tipo de relación. No creo que sea casualidad, como tampoco lo es el orgullo y cariño que siento por la mayoría de quienes fueron mis maestros y profesores a lo largo de toda mi vida. Sigue leyendo