El español y yo o el hombre más libre de la Tierra

Si nos guiáramos por mis resultados académicos desde el primero hasta el noveno grado, yo me debía haber ganado la vida con las matemáticas o en alguna otra rama de la ciencia, más que del español. Las notas hasta ese momento de mi vida estudiantil, paradójicamente, siempre estuvieron como regla unos pocos puntos por encima en las asignaturas de ciencias que en las de letras, fundamentalmente —si mal no recuerdo— por los errores ortográficos. Sigue leyendo