Viernes santo o Mi relación con las iglesias

La primera iglesia que recuerdo fue la del Sagrado Corazón, en la calle Reina, muy cerca del pequeño y húmedo apartamento donde transcurrió mi infancia en el barrio de Los Sitios, en Centro Habana. Abuelita me llevó alguna que otra vez, de pasada, cuando era pequeño, tal vez antes incluso de ir a la escuela. Y me gustaban los vitrales coloridos, la amplitud y el frescor, el silencio del lugar y su penumbra sobrecogedora, aunque me asustaba un tanto la imagen terrorífica de Jesús crucificado. Sigue leyendo

El piquete que subió una montaña pero bajó una colina o En tren de Hershey al Pan de Matanzas

Esta semana tuve que escoger entre asistir al II Encuentro Nacional de activistas de las Redes Comunitarias del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex) en Santa Clara, o irme de guerrilla con mi hijo y un grupo de amistades a acampar una noche en el Pan de Matanzas. Sigue leyendo

Una conversación en el ómnibus o mi intromisión en la vida ajena

Hace unas semanas atrás iba yo en un ómnibus de la ruta 58 que me lleva desde Cojímar hasta el periódico, muy cerca de la Plaza de la Revolución, y no pude evitar escuchar una conversación sobre la homosexualidad entre dos adolescentes que viajaban en los asientos detrás del mío. Lo que hice después no sé si fue prudente, pero no me arrepiento. Sigue leyendo

Una semana de ausencia o mi “retiro espiritual” en el IPK

Mientras más me dolían los apretones del cirujano en mi cara, mayor era la risa que me daba; sobre todo porque el sorprendido doctor le repetía una y otra vez a la enfermera, medio en broma, medio en serio, que ella era testigo de que yo no podía sentir dolor si me reía así, lo cual incrementaba todavía más mi nerviosa hilaridad. Pero a pesar de la anestesia local, debo admitir que vi las estrellas cuando me drenaron el absceso, forúnculo o celulitis facial —de las tres formas le llamaron los médicos— que me mantuvo esta última semana lejos de Internet. Sigue leyendo

Versión cubana de Todo sobre mi madre

Mi mamá cumple 75 años este 25 de febrero, y al contrario de lo que narré hace poco sobre el misterio de mi padre, a ella sí creo conocerla un poco mejor, entre otros motivos porque mi propio carácter es heredero de muchos rasgos de su personalidad. Sigue leyendo