Los jefes que un día tuve y la disciplina del corazón

Tengo la doble fortuna de haber tenido en mi vida pocos y buenos jefes. Es un raro privilegio del cual no muchas personas en Cuba pueden presumir después de 18 años de estudio y 17 de trabajo. Al respecto tengo la peregrina idea de que, en última instancia, somos los “subordinados” quienes en realidad mandamos, y poseo mi propia fórmula mágica para eludir las jefaturas indeseables.

Esta singular “teoría” que comencé a enunciarles en la historia De cómo yo pude haber sido el “agente Arcoíris”, parte de mi convicción acerca de lo conveniente que resulta cultivar y confiar en la disciplina civil, donde —y me cito a mí mismo— “lo que decide el acatamiento del criterio ajeno y la aceptación de una autoridad formal es la ascendencia de la razón, la sensibilidad humana, el sentido común, la inteligencia y las competencias profesionales”.

Les decía aquella vez que para mí, toda orden merece ser discutida. Y ahora agrego una regla cuya observancia me ha dado excelentes resultados en el desempeño estudiantil y laboral, la cual suelo reiterar a mis amigos y alumnos: yo escojo a mis propios jefes.

¡Imposible! —dirán enseguida algunos. Los jefes en Cuba están ahí, vienen de arriba por plantilla, te “tocan” como la cuota de productos alimenticios en la libreta de abastecimiento, algunos incluso cumplen ciclos de vida aparentemente infinitos, como si los rigiera esa ley inexorable de la Física que nos enseñó aquel añejo axioma escolar sobre la materia: ni se crean ni se destruyen, sino que se transforman.

Y por supuesto que también tienen una gran dosis de razón quienes esto plantean. Pero mi filosofía particular es que alguien puede tener un rango superior al nuestro, ocupar un cargo o responsabilidad que le ubique por encima de nosotros en cualquier estructura de poder, pero si yo no lo reconozco como tal, nunca será MI JEFE.

Esta concepción tan privada seguramente no será del agrado de varios, pero les puedo garantizar que brinda una gran tranquilidad espiritual multiplicar por cero a cualquier cretino que el albur nos atraviese en la vida en forma de superior jerárquico. Por el contrario, tal principio también me premia a menudo con una sensación muy sana de deber cumplido, cuando dejo hasta el alma en el camino por tal de no fallarle al jefe moral a quien yo decido seguir, por considerarlo ejemplo y ser —por sobre todas las aptitudes humanas— una buena persona.

De este respeto que necesito sentir hacia quien me dirige —el cual no solamente nadie puede imponérmelo por directiva, sino que ni siquiera lograría violentar mi propia voluntad para prodigarlo por agradecimiento, pena u otro sentimiento de condicionalidad o conveniencia— nace la única subordinación práctica que considero auténtica y fructífera: la disciplina del corazón.

En desagravio a mis lectores por la cursilería del párrafo precedente, les voy a referir otra máxima que aprendí con el tiempo y al menos par de experiencias personales —una vez donde resistí y otra en que quizás me apresuré—, cuya utilidad práctica está demostrada: los jefes van y vienen, quien tiene que permanecer en el lugar apropiado es uno.

Renunciar a un propósito o meta donde esté en juego nuestra realización como individuos, solo porque tenemos un superior intransitable o “encarnado” en nosotros —como solemos decir en el argot popular— es una concesión innecesaria, una torpeza táctica, un paso en falso. Al final, a cada jefe le llega su hora. Y en la Isla también es frecuente —con independencia de su reciclaje de un puesto a otro— que muchos duren menos que un merengue en la puerta de un colegio. Así que mientras la discrepancia no sea de fondo, ni vulnere la dignidad personal, es mejor probar primero con un poco de paciencia.

Porque no es menos cierto también que podemos educar a nuestros dirigentes, o por lo menos intentarlo, con vistas a “domesticarlos” —de acuerdo con el sentido saint-exuperyiano del término: crear ligaduras, necesitarnos mutuamente— y enseñarles a reconocer y apreciar la entereza ajena.

Nunca olvidaré a un director que tuve hace un tiempo atrás, muy exigente y profesionalmente capaz, pero de carácter complejo y muy desconfiado. La mayoría rehuía la confrontación con él, pero yo la buscaba al más leve indicio de un desacuerdo y dejaba claro mi punto de vista. Así logré una aceptable relación de trabajo y con el paso de los años —y luego de su promoción y traslado a otro centro— hasta nos hicimos amigos en la distancia.

Otro jefe muy querido y paternal, en cierta ocasión insinuó una sospecha sobre mi empleo del tiempo, con una llamada telefónica de verificación a mi oficina: lo puse enseguida en su lugar, sereno pero con energía. Nunca más lo hizo. De tendencia irascible, a este último lo vi también en más de una ocasión destrozar verbalmente en reuniones de trabajo a determinados subalternos que mostraban unánime coincidencia con los juicios de autoridad o doblaban la cerviz ante una crítica feroz. Actitud fatal: el jefe valora más a quien lo encara en defensa de un criterio propio que a quien le pliega su voluntad en actitud complaciente o sumisa.

No empleé hasta aquí lo que ahora llaman “lenguaje de género”, pero todo lo dicho sobre los jefes lo hago extensivo también a las jefas. No obstante, me gustaría hacer la distinción de que ellas suelen tener como norma más sentido común cuando asumen el mando que nosotros los hombres. Con la  excepción de una o dos compañeras que conocí, cuyo peculiar estilo de dirección era estimular el chisme entre colegas, crear cizañas, alimentar envidias y enconar los conflictos en lugar de aliviarlos, prefiero ampliamente obedecer a una jefa que a un jefe. Salvo que este último sea un santo —y como dice un chiste irreverente— lo tenga sobre un altar, crucificado.

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20 comentarios

  1. Muy bueno, Paquito. Coincido contigo en que el tema de los jefes es relativo… no por ignorarlos cuando no los consideras “tu jefe”, que nunca lo he hecho, pero si por lo que dices de que siempre (SIEMPRE!) te respeta más el jefe al que le dejas claro tu postura, que si le complaces todos sus caprichos y perretas. Muchos ejemplos tengo de eso! 🙂 En lo que no estoy de acuerdo es en tu aproximación final al lenguaje de género… tal vez sin darte cuenta caes en la estigmatización de las mujeres con lo mismo de siempre: chismosas, cizañeras, envidiosas. Y cuántos hombres (incluyendo jefes) no hemos conocido todos con las mismas características!!! o peor!!! jejeje

    • Camilo: Al contrario, digo que las mujeres son geniales como jefas, los casos negativos que menciono son EXCEPCIONES. Por lo menos es mi experiencia personal

      • ¡Y atrévete a decir lo contrario pa´que veas cómo te la formo!

        Anécdota: En estos días salí a darle botella (era tarde) a un grupo de subordinadas. Una tipa me tiró su carro por delante del mío, a pesar de que yo tenía la verde. Y mi gente quería que yo parara el carro para ir a entrarle a golpe a la otra vieja.

  2. Bueno, este tema es muy complejo para mi viejo celebro ( como dice Yadarai la futura instructora de arte en Cuba)

    Quien es la artista que aparece en este fragmento de la pelicula Cecilia:

    Me refiero a la vieja que dije que Cecilia deberia conformarse con lo que le daban. En mi opinion una de las mejores actrices de todos los tiempos de Cuba.

    • NO perdon, no es esa a la que me refiero sino a la vieja que fuma constantemente. Actua tan natural tal y como hablan las personas en la vida rean, no forzado como a veces me resultan los filmes cubanos.

      • Chica: a mí lo que no me gusta de los filmes cubanos es la proliferación de comedias. Prefiero el drama puro y duro, aunque admito que el humor es parte de nuestra idiosincrasia.

      • ¿Es Alicia Bustamante? Gracias a tu video supe que esta actriz cubana vive desde 1991 en Francia y es pareja de la actriz polaca-alemana Hanna Schygulla, muy conocida en la Isla. De este última, hallé una entrevista de septiembre del año pasado, donde dice textualmente: “ahora estoy preparando otro (un cortometraje documental) sobre la actriz cubana Alicia Bustamante: compartimos nuestra vida desde hace mucho tiempo, y tenía ganas de recoger su comicidad o su genio cuando es espontáneo, en esos momentos que sólo yo puedo presenciar”.
        http://www.colegaweb.org/index.php/entrevistas-noticias-115/2088-hanna-schygulla-actriz
        Y presentó el trabajo en el festival internacional de cine del pasado año en La Habana:
        http://latercera.com/contenido/1453_207448_9.shtml

    • Chica: Estoy frito en farándula, si tú lo dices, te creo.

      • Pues no constestaste mi pregunta, Alicia Bustamante es la madre de Cecilia. Me refiero a la vieja, esa la que hace de abuela, la que fuma constanttemente y que debe haber muerto hace muchos anos, esa es la que no recuerdo el nombre, y esa es la que considero como una de las mejores actrices. Cual es al nombre?

        • Chica: te lo debo, la verdad. Tal vez algún cinéfilo que entre aquí nos ayude con eso.

      • Bueno, como te he dicho con anterioridad mi sobrina Yadarai esta empecinada en ser instructora de arte y aho le ha dado por el baile flamenco. Tu sabes lo espigados que son los bailaores de flamenco, Antonio Gadez, (ya muerto), y todos los que se han dedicado a este arte. De nada le ha valido que ella tiene de negra y que por tanto en sus venas no corre mucha sangre flamenca pero ella no acaba de desistir. No le he dicho que con las espaldad de Stevenson, las piernas de Eloisa Alvarez Guedez, y el pelo de Juantorena ella nunca llegaria a ser ni siguiera limpiadora de piso en un teatro de flamenco, porque me da pena. Me ha pedido videos yle he dicho que lo que ella requiere es un instructor, ademas le he dicho que los cubanos esan “anegraos” y no gustan del flamenco sino de esos ritmos primitivos de regueton y rap. A tanta insistencia le mande un video grabado pues ella no tiene iternet para que lo vea en una comutadora que segun me dijo tiene “Leti” su novio. Me dijo que el novio no trabaja que es artesano y lo que hace es “magrame” le pregunte que cosa era eso y me dijo que ella algo de tejer con unas soguitas…. ahora comprendi lo que ella queria decir….

        Pues bien no podia mandarle un video de esas bailaries gitanas con una cinturita de guitarra para que no se desanimara y le mande este video que esta mas acorde con su persona. Dime si tengo razon o no?

  3. Caballero que mariconeria hay en el blog este.

    ABAJO FIDEL Y ARIEL TERRERO LOS MENTIROSOS ECONOMICOS.

    ARRIBA RAUL Y LOS HOMOSEXUALES DEL MUNDO POR UNA TORTILLA MEJOR. MARIELA MAMA BOLLO, LE CHUPASTE EL CLITORIS A YADIRA LA DE A CORRIENTE CHUPABOLLO.

    • Ariel es un ejemplar exótico de demencia gay contrarrevolucionaria, que siempre publico por ser muy ilustrativo sobre los fanatismos inconcebibles que hay en este mundo.

  4. Paquito regrese, aqui estoy,

    Mariela le mamaste el bollo a Aylen la de la mesa redonda que es tremenda torta,

    ARRIBA LAS TORTAS Y LAS LOCAS COMUNISTAS Y EL PABELLON CUBA

    ARRIBA RAUL LA LOCA DE CARROZA Y EL CULO ABIERTO DEL HERMANO CAGAO DE FIDEL

    CHISMA: Dicen que Ariel Terrero se esta singando a Tabano y que Juan Formell le cogio el culecon en los 80. ABIERTAS ECONOMICAS.

    • Ariel debe ser disculpado por el resto de los lectores de este blog. Igual yo pido disculpas a todos los que ofende en su insania evidente, pero es preciso que sepan que gente así existen, y esperan su oportunidad de venganza.

      • Me parece bien que lo hayas publicado porque es verdad: estas personas existen para recordarnos que vivimos en un país, y en un mundo, bien imperfecto. Siempre me ha preocupado la intolerancia que encontramos en tantas personas, independientemente de su procedencia, nivel cultural, tendencia política….y me ha preocupado también como esa intolerancia se traduce en una falta de cultura para el diálogo y el debate civilizado, incluso en nuestros medios intelectuales. Creo que este es uno de los grandes retos que debemos enfrentar como nación.

    • Ariel, respecta que soy dama de abolengo y no soporto tales palabrejas. En mis tiempos en San Nicolas del Peladero te hubiera dado un rapapolvo.

  5. Me he reído como loco con los comentarios de Ariel, también son necesarios, más que necesarios excelentes contra la tensión. Es la primera vez que entro y me parece un sitio muy bueno, tengo poco tiempo pero prometo regresar mañana. Un saludo para Paquito, me fascina esto.

  6. Sigo sin encontrar comentarios sobre el tem del blog, es que nunca los habrá?

    Paquito coincido casi totalmente contigo, he sido la mitad de mi vida laboral jefe y el 100% de ella subordinada y al igual que en el resto de los aspectos de la vida pienso que la subordinación y la libartad están en nuesta conciencia, claro que también opino que esto funciona bastante bien cuando tenemos autodisciplina suficiente para no convertirnos en un problema para quien nos dirige lo acatemos como jefe o no, a mi me responden mis subordindos, seré buena jefa????? jajajajaja,
    saludos, me gusta leerte, que pena la compañía aunue la de hoy fue menos dificil.
    Chao

    • Marta: las jefas, en su inmensa mayoría, tienen un sexto sentido que las ayuda, no me queda duda.


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