El Sanatorio de Los Cocos o el Arca sin Noé

La primera impresión que tuve del Sanatorio de Los Cocos, en Santiago de las Vegas, no fue exactamente buena. La valoración final que haré sobre el lugar tampoco. Sin embargo, aquel mes y medio del curso ambulatorio Aprender a vivir con VIH fueron decisivos para afianzar en mí la convicción de cuál es la actitud que considero puede ayudar más a quienes el azar, la incontinencia o ambos, pongan frente a esta circunstancia extrema que es el SIDA.

El tropiezo inicial fue puramente visual, nada serio. La entrada habitual para las personas que allí viven y también para nosotros los asistentes a aquel curso, era una alta verja de hierro, rústica y fea, por la parte trasera de la instalación, justo en la zona menos atractiva del complejo.

Ya dentro comenzamos a descubrir otras vistas más amigables del lugar. El sanatorio tuvo en pequeña escala un desarrollo similar tal vez al de algunas partes de La Habana. Su núcleo original fue una antigua finca de recreo que de acuerdo con la descripción del doctor Jorge Pérez, en su libro SIDA: Confesiones a un médico, “debió pertenecer a una acaudalada familia”.

La amplia casona, rodeada de verde, con una simpática fuente y un largo paseo delante, bajo la sombra de cientos de árboles frutales, fue el hospedaje para los primeros casos, pero en el 2003, cuando yo la conocí, ya hacía algún tiempo que había sido adaptada como dirección del centro y modificada sustancialmente con varias edificaciones auxiliares.

En mi lógica, esta mansión campestre vendría siendo a Los Cocos como el barrio de El Vedado a la capital cubana, por su belleza señorial. Luego surgió otra área más moderna, con confortables cabañas —del otro lado de la carretera que conduce al famoso santuario del Rincón, donde los cubanos veneran a San Lázaro—, el cual tiene comunicación con esta parte vieja a través de un paso soterrado que cruza la vía. Pequeños apartamentos o cabañas de un cuarto, con baño, sala, comedor, cocina y balcón, y varias casas modernas, hacen de esta zona algo así como el reparto Miramar de Los Cocos.

Y justamente por el sitio posterior donde accedíamos cada mañana, el crecimiento de aquella comunidad obligó a construir unos horribles edificios de dos plantas al estilo de nuestra impersonal, necesaria y nada distinguida urbanización de Alamar, al este de la capital cubana.

Y así, quienes quizás alguna vez transitamos por aquella carretera del Rincón y miramos hacia aquel pulcro remanso de aparente paz con sentimientos encontrados de curiosidad y morbo, temor y prejuicio, de pronto estábamos dentro de sus predios, expuestos al fisgoneo y apetito de escándalo de otras personas que a lo mejor pensaban también, ingenuamente —como tal vez creyeron algunos de los que en ese momento llegábamos allí—, que ellos sí no corrían peligro de contraer el virus. Craso error.

Nuestras “clases” eran en una casa de dos plantas en la zona “residencial” del sanatorio. Las charlas y conferencias fueron útiles, claras y directas. Las características del virus, el desarrollo de la enfermedad, los principales indicadores de su progresión (CD4, carga viral), los síntomas iniciales y posteriores, las infecciones y males oportunistas más frecuentes, los tipos de terapias existentes, la importancia de la adherencia o disciplina en los tratamientos.

También incluían aspectos legales como las protecciones jurídicas en lo social y laboral para los pacientes o las posibles responsabilidades penales para quien propague dolosamente la infección, además de detalles históricos de la epidemia y su enfrentamiento en Cuba, y hasta aspectos prácticos referidos a asuntos tan variopintos como la dieta alimenticia que recibimos los seropositivos, el modo de enfrentar y comunicar el diagnóstico a la familia o los actitudes asertivas ante la vida.

Los “profesores” eran médicos del sanatorio, junto con promotores de salud y activistas de labores de prevención que llevaban largos años de convivencia con el virus, algunos incluso habitantes de Los Cocos desde hacía mucho tiempo y que de ese modo fueron incorporados al trabajo.

Todo ello complementado con la atención de una doctora muy tierna y una enfermera gruesa y jovial, quienes nos acompañaron en nuestros primeros chequeos médicos y chapisteos de novatos, allí mismo o en el impactante y respetado IPK; además de la psicóloga que nos entrevistó y evaluó, y a quien por una extraña y rebuscada casualidad, yo había conocido en una disyuntiva igualmente dramática, porque fue la misma especialista a quien había acudido siete u ocho años atrás, en mi policlínico, para pedir consejo profesional sobre la incongruencia —y creo que también cierta culpabilidad— que sentía entre el amor por mi futura esposa y las primeras, esporádicas y furtivas experiencias homoeróticas previas a mi única relación heterosexual duradera. Fue precisamente ella quien en aquella ocasión me dio luz verde con su consejo para contraer matrimonio, al apoyarme para que yo optara por la solución que en lo más íntimo quería. ¡Qué coincidencia más terrible!

El grupo fue, sin dudas, lo más divertido y entrañable. Había desde un señor septuagenario que todos nos preguntábamos cómo era posible que estuviera allí, hasta un adolescente consentido y malcriado que era la candela. Un nervioso profesor de idiomas que no quería confesar su homosexualidad, un gay muy simpático que era el subdirector de una escuela primaria (fue el primer “graduado” del curso que falleció, poco tiempo después de concluir este concentrado, de un linfoma fulminante, y a su entierro asistimos gran parte de sus compañeros), el afable técnico de un hospital, un cocinero inteligentísimo y muy noble, un muchacho con unas manos grandes y bellas, un cristiano que gustaba secretamente de los travestis en las noches, una joven madre con cierto retardo mental, otra muchacha de bajo nivel cultural que parecía de “cascos ligeros”, una mujer rubia que planificaba cómo ser mamá a pesar de los riesgos, un trabajador por cuenta propia con pinta de guapo de barrio y bigote de manubrio, varios desempleados que vivían del invento, un lánguido especialista en recursos humanos —o algo así— de una industria metalúrgica, una pareja de profesionales cuarentones que peleaban como un matrimonio heterosexual, y claro, un periodista flaco, discretamente comedido y medio guasón.

Pese a lo heterogéneo del conjunto, en esta Arca sin Noé —donde comenzaba de algún modo cierta especie de “salvación” para nosotros— todos teníamos algo en común que nos unió y nos hizo de alguna manera querernos, respetarnos y tratar de entendernos los unos a los otros: estábamos ante un cambio radical en nuestras vidas y cada cual lo asumía desde su experiencia personal, su conocimiento o ignorancia, su madurez o inmadurez, su seguridad o timidez, su valor o miedo, sus preocupaciones o certezas. Por supuesto, era también la típica solidaridad y camaradería que surge en los grupos coyunturales, de quienes entienden que están ante una coincidencia pasajera del destino y es mejor en esas circunstancias confraternizar, y tratar de pasarlo lo mejor posible.

Pero creo que salieron de ahí varias amistades sinceras, más o menos sistemáticas, e incluso afectos honestos aun en la distancia, de modo que cuando coincidimos en cualquier ocasión, ya sea en una consulta, algún ingreso, una fiesta o simplemente, en la calle, nos saludamos con cariño y pasamos revista a los vivos y los muertos, los idos y los quedados, los felices y los infelices, como hacen los egresados de cualquier universidad o colegio de determinada enseñanza.

Podría contar cientos de anécdotas, algunas muy simpáticas, otras no tanto, que ocurrieron en el aula y fuera de ellas: las dinámicas de grupo, el juego del amigo secreto,  los romances fugaces, las confesiones progresivas, los develamientos de caracteres y orientaciones, las reacciones nuestras ante los resultados de los primeros análisis de CD4,  el día de la visita de los familiares al sanatorio, la fiesta de fin de curso, los vínculos de nosotros —aves de paso— con el resto de los “habitantes” de Los Cocos y la dinámica tan singular de la cotidianidad en aquel sitio.

En fin, que será necesario volver sobre esta historia una vez más, porque nuevamente me volví a extender sobremanera. Y no he dicho todavía mi discrepancia conceptual con la idea del sanatorio, la cual responderá, además, parte de la incógnita planteada sobre qué es vivir del VIH, una deuda pendiente desde la crónica anterior. ¿Me perdonan?

CONTINUARÁ

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41 comentarios

  1. Hola paco..aqui te mando mi blog y espero que lo visites a menudo, tu y todos los visitantes a este tuyo http://www.visorcubano.cu.tc

  2. Paquito, llegate por aqui, para que veas lo que esta pasando en las universidades.

    http://www.facebook.com/group.php?v=info&ref=ts&gid=279647500945

  3. Y aqui, lo que le sucede a los periodistas extranjeros acreditados en la Isla:

    http://www.bbc.co.uk/blogs/mundo/cartas_desde_cuba/2010/02/cuidado_con_los_camareros.html

    • Gracias por tus enlaces. Al menos uno de los asuntos ya lo conocía. Hay mezcla de burradas y también de exageraciones intencionadas. Pero nunca he dicho que en Cuba vivamos en el mejor de los mundos posibles. No soy Pangloss. Pero lo difícil es doblar el lomo e intentar “cultivar la huerta”, como al final de Cándido, o sea, intentar mejorar las cosas, no destruirlas, con implicación y compromiso. Sin rehuir responsabilidades ni negar lo mal hecho. Erigirse en juez es fácil. Lo difícil es ser parte.

      • Paquito, muchos quisieramos ir a ayudar a “cultivar la huerta”, lo único que allí solo dejan trabajar a los que “cultivan calabazas”, si yo quiero cultivar pepinos, tengo que irlos a cultivar a otra parte.

        • ¡A mí me encantan los pepinos! Más que la calabaza, ciertamente. Pero a no ser que quieras cultivar marihuana, no veo por qué no intentarlo, azadón en mano y tierra adentro.

          • Oye ¿Y por qué no marihuana?
            Digo, teniendo que cuenta que tabaco sí.

            La marihuana es menos dañina y menos adictiva que el tabaco. ¿Por qué tabaco sí y marihuana no?

            La marihuana, además, es medicinal.

            Yo empecé a cultivar marihuana cuando a mi hijo, con un año, se le desató un asma incontrolable. El té de canabis fue muy bueno….. Sí, yo le metí marihuana a mi hijo.

            La marihuana te pone contento, nunca violento. Además no causa problemas estomacales. No te da vómitos. El alcohol termina en escandalera y bronca ¿Por qué alcohol sí y marihuana no?

            Paquito, la idea es que todo es útil y que cada cual siembre lo que quiera y pueda.

            Últimamente se están creando escuelas enfocadas a enseñar el cultivo de la marihuana.

            Te dejo este link http://oaksterdamuniversity.com/ claro, es del enemigo, que es tremendo vicioso y por su culpa los colombianos no siembran papa; pero los europeos también están en el mismo jueguito, incluso los españoles que son tremendos cheos.

  4. Ojalá fuera así. El dueño de la huerta solo nos deja mandarles a ustedes las “semillas”.

    • ¿Y quieres algo más importante que las “semillas”? Aunque a mí también me gustaría que pudiéramos sembrarlas juntos, pero sin rencores ni precondicionamientos, ni ajustes de cuentas de ningún lado, ni vanidades o pretensiones políticas intencionadas, ni manipulaciones a cuenta de terceros, sencillamente sembrar y cultivar para ver crecer árboles y frutos. Aunque no sé si eso será posible, por desgracia.

      • Pues yo cada día tengo más esperanza de que sea así mismo como tu dices.

        • ¡Fíjate qué bello es el diálogo y el respeto! ¡El balserosuicida le da esperanzas a paquitoeldecuba! A nuestra modesta y pequeña escala, también estamos haciendo de alguna manera Historia ¿no crees?

      • Lo dudo mucho bro. Porque lamentablemente el dueño actual de la finca echó al dueño anterior. El dueño anterior tuvo que irse a un lote baldío y sin machete empezar a organizar una nueva finca. Esa otra finca, sí da frutos abundantes. Y su dueño, de vez en cuando, manda unas cajitas para los peones de su antigua finca, la que le quitaron.
        Entonces yo dudo mucho, no solo que él quiera dejar su finca actual, donde le va muy bien, sino ir a ver cómo le descojonaron su finca. Y mucho menos, ponerse hombro a hombro con el actual finquero a trabajar. Porque el actual finquero nunca ha trabajado. Entonces el finquero anterior tiene razón en suponer que si va a trabajar, sin rencores, mano a mano, el único que va a trabajar es él.
        Y cuando ya no haga falta, lo volverán a echar de su finca, como ya le hicieron una vez.

        • ¡Ya sabía yo que mi escepticismo no era infundado, ante la esperanza de balsero suicida! Aquí llegó el pase de cuentas, con un todo incluido de las parábolas más prejuiciosas y reiteradas de los últimos 50 años.

    • ¿Semillas? No entiendo la analogía.
      El dueño de la huerta quiere que le manden los frutos recogidos. Que además se los manden fia´o, sin detenerse mucho a pensar que le debe a medio mundo y no le paga y que la finca no produce con qué pagarte y que además él lo mismo regala el agua de la finca que manda al veterinario a trabajar a la finca del vecino.
      El dueño de la finca también quiere administrar los frutos (que vengan de otras fincas). Ah, y que ninguno de los peones de la finca pueda negociar para comprar frutos afuera.
      Bah, yo creo que el dueño de la finca lo menos que quiere es semillas.

  5. hola paquito muy buena pagina te felicito no soy gay pero defiendo el derecho de cada cual vivo en españa y aqui eso es un logro ya muy avanzado aunque no me convence mucho la adpocion me parece que ahi se paso zapatero pero en fin de que s un logro es un logro lo que me parece raro que seas comunista cuando precisamente esa tendencia politica fue la que mas daño le ha hecho a los de tu condicion sexual en fin te felicito por tu pagna muy bonita la combinacion de colores jejejejejeje no podia ser de otra manera.

    • Gracias, Jorge, por los elogios inmerecidos. En cuanto a la supuesta contraposición entre las ideas comunistas y la libre orientación sexual, creo que es una “leyenda negra”, alimentado por no pocos errores pasados y presentes en sociedades socialistas, incluyendo la nuestra, pero también de mucha propaganda mal intencionada. No creo que los comunistas hayan sido más o menos homófobos que las corrientes políticas de derecha, ya eso se discutió bastante en este blog. No es asunto de tendencias políticas, sino de humanismo. Por qué quiénes asesinaron a Federico García Lorca, digamos: no fueron los republicanos españoles, por citar un ejemplo de la historia de tu propio país.

      • ¿Pero todavía tú insistes en que aquello es socialismo????

        Es como una crema humectante que llamemos “Anti-Age”

        • Lo intenta ser, al menos. De los cobardes no se ha escrito nada.

          • Es cierto. Yo que me considero afín al socialismo marxista me encabrono mucho cuando escucho que aquello es o intenta ser socialista.
            Por donde lo mires, es lo más anti-socialista que hay.
            Tiene todos los impedimentos para que el verdadero socialismo marxista surja.

          • No coincido contigo, aunque sí creo que sobran los impedimentos, externos e internos, e incluyo ahí las opiniones que intentan desacreditarlo todo.

  6. jajjjjajjjja……….

    Paquito, porfa, evitemos adjetivos. Los adjetivos son el mejor camino para que el interlocutor se sienta “ofendido” y en estos ambientes se valora mucho el “debatir sin ofender”. Pues bien, para no ofender, lo primero es evitar adjetivos, específicamente los adjetivos calificativos.

    Imagínate, ayer llamé a Cuba y me contaron de la “Operación Algodón”, donde se persigue a las vendedoras………. ¡de ropa de segunda!!!!!!!!!!!!!! No pude aguantar primero la risa y luego la rabia con tamaña ridiculez.

    • Yo sería incapaz de calificarte a ti. Solo lo hice con tus argumentos. Pero disculpa si percibiste agresividad en mis palabras. No fue mi intención y deberías ya saberlo, después de intercambiar tanto conmigo.

  7. Hola colega, llegué a tu blog por casualidad o mejor dicho, hurgando en bitácoras de algunos amigos que, por cierto, ya me la habían recomendado. Quiero que sepas que te admiro como prefesional, disfruto mucho tus comentarios, cada palabras que empleas dice algo, es esencia, condimento, lo que logras es una verdadera escuela del buen periodismo que quisiera algún día yo hacer. Desconocía de tu enfermedad y no imaginaba tu condición sexual. Te extiendo mis manos en señal de saludo y mis felicitaciones por el premio Juan Gualberto Gómez, en mejor manos no puede estar. Un abrazo desde el tembloroso Guantánamo.

  8. hola mi madre trabajo tantos anos en el ipk intituto de medicina y tuve la oportunidad de ir muchas veces al sanatorio,,muchos de mis amigos estuvieron ahi y por desgracia fallecieron ..mi impresion del sanatorio no fue la mas fea como algunos comentan aqui …los atendian muy bien y dentro de las posibilidades no les faltaba nada ……creo que muchos se aprovecharon aun siendo enfermos de las atensiones que se les daban …por favor hagan comentos contructivos ..nuestro pais con muchas dificultades se a siempre preocupado por las personas con esta enfermedad ….

    • Arely: Totalmente de acuerdo contigo, gracias por tu testimonio que es muy valioso.

      • gracias paqui mucho gusto de chartar contigo … pero cuando siento decir tantas mentiras me no sabes como me pongo …..el sanatorio parecia un hotel ..la alimentacion de los enfermos era priorisada en toda cuba y esto lo se. vivi dentro de ellos jorge perez es como si fuera mi padre me vio crecer y siempre estuve informada de la enfermedad …..y de las atensiones que le daban y que le dan claro el numero de enfermos aumentaba y seguramente han cambiado un poco las cosa ..pero se que sus medicinas son priorisadas y tienen su dieta equilibrada ..para las dificultades de nuestro bello pais los enfermos son afortunados vivo en italia de 16 anos y si no tienes dinero para pagar una visita al doctor privada tienes que prenotar hasta dentro de 3 meses por experiensa te lo digo …..

  9. leia un poco tus comentos y sin conocerte te admiro …cada uno de nosotros a el derecho de ser como quiera …y expresar sus propias ideas ..te puedo decear tanta fortuna ,felicidad y salud para siempre ..de corazon …un beso

  10. HOLA , ESTUBE LEYENDO TU ARTICULO Y YO PASE ESE CURSO EN EL 2003 CONTIGO , ME ACUERDO DEL SENOR MAYOR LLAMADO FELIX Y DEL MAESTRO QUE FALLECIO POCO DESPUES QUE TERMINARAMOS AQUEL CURSO . LOS NOMBRE QUE ME ACUERDO , SON DAYAMI , ONIX , ME ACUERDO DE TI , ME ENCANTO EL ARTICULO QUE ESCRIBISTES MUY REAL . BUENO MIS SALUDOS , ME DIO MUCHA ALEGRIA PODER LEER TU ARTICULO Y IDENTIFICARME CON EL GRUPO , LLORAMOS , REIMOS , JUGAMOS Y ASI PASARON AQUELLOS TRES MESES Y HOY LO RECORDAMOS DESPUES DE 11 ANOS .

    • Richard: ¡Me alegro mucho de que alguien del curso pudiera acceder al blog y saber lo que escribí! Espero que estés muy bien y seas muy feliz. Abrazos

      • Me alegre al ver la respuesta de mi mansaje .nunca olvido aquel momento que fue bien dificil para todos los que estabamos alli ,lloramos ,reimos y aprendimos a convivir con el vih . yo me he mantenido bien a pesar de haber caido en el alcohol .dios me dio otra oprtunidad y pude salir adelante y supere el alcoholismo . estube tomando los antivirales tres meses pero los suspendi ,los tomare mas adelante .pero estoy bien , te deseo muchas cosas buenas .me gusta tu blog .un beso grande .saludos

        • Richard: Mucha salud y ánimo. Y no abandones el tratamiento así por tu cuenta, ve al médico…

      • MUCHAS FELICIDADES POR EL DIA DE LOS PADRES , QUE LA PASES BIEN EN FAMILIA .SALUDOS

  11. Paquito te mando un beso y espero que estes bien ..are

  12. Tengo un hermano con este problema y me preocupa le an hecho dos chequeo médico y no tiene tratamiento porque está en espera que se debe hacer en este caso por favor me preocupa

    • Bueno, quizás todavía sus defensas estén bien, y no requiera empezar el tratamiento con los antirretrovirales. Debe aclarar con su médico su nivel de células CD4 y la carga viral en sangre, para saber cuándo comenzar con los fármacos. Saludos y mucha salud para su hermano


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