Periodista y martiano por “accidente”

Hasta noveno grado yo juraba que sería ingeniero naval o aéreo. Imaginaba que así podría construir barcos y aviones, o viajar en ellos, no recuerdo bien ya cuál era la romántica idea que tenía al respecto. Sí sé que tenía la absoluta convicción de que podría lograr cualquier cosa que me propusiera. No sospechaba siquiera que me convertiría en ferviente lector de José Martí y luego en periodista, por puro “accidente”, literalmente hablando.

Un fin de semana, al salir de pase de la beca, llegué a la imprenta donde trabajaba mi madre con mi abrigo azul del uniforme —debió ser en invierno— y una pesada maleta carmelita (en esa época no tenían rueditas). Ella no había ido, creo que por algún problema médico de mi abuela, y algún compañero me dio su salario para que lo llevara a casa, el cual oculté celosamente en mi “equipaje”. Salí de la imprenta, sita en la calle Santo Tomás, muy cerca de un centro deportivo conocido como El Pontón, rumbo a la calzada de Belascoaín. Mis últimos recuerdos del trayecto son de cuando caminaba ensimismado en mi sopor adolescente, una cuadra antes de llegar a esa transitada avenida. Dicen los testigos que el choque fue espectacular, de película del sábado por la noche. Alguien me contó o después concluimos que yo miré un auto que venía por la izquierda, cambié la vista hacia la derecha, y al pasar el vehículo, me lancé a cruzar sin ver que detrás venía otro carro. El automóvil (¿un moskovich?) me impactó y fui a dar contra el parabrisas, que rompí con mi cuerpo para luego dar vueltas otra vez sobre el capó hasta caer al pavimento. Desperté en el Hospital Pediátrico de La Habana, y dicen que cuando me levantaron para auxiliarme, en la inconciencia repetía una y otra vez: la maleta, la maleta… Por suerte, y como un adelanto de mi predisposición posterior a salir casi incólume de grandes desgracias, todos coincidieron en que el carro salió peor que yo. Solo sufrí una fractura en el peroné y tres o cuatro puntos de sutura en la cabeza. La maleta dichosa, con el salario de mi madre, alguien la recogió y de algún modo llegó conmigo, intacta, a la sala de urgencias. Eran los años 80, claro. Al día siguiente del percance, el conductor de aquel vehículo apareció asustado en el apartamento donde yo vivía con mis padres y mi hermano, en el reparto Antonio Guiteras, al este de la capital. Era un buen hombre, con un apellido breve y sonoro, como Bulnes, Vurnes o algo así, y de quien nunca más supe luego del juicio en que yo, el accidentado, declaré en su favor, convencido de que la culpa fue de mi ensimismamiento, mezclado con la preocupación tal vez por el dinero de mi madre, la abuela enferma, o quien sabe cuáles musarañas. El conductor que me atropelló trabajaba en la Universidad de La Habana, pero creo que en un cargo administrativo, no como profesor. Volvió varias veces a mi casa. Le dijeron que yo era muy estudioso, y me hizo varios regalos, entre los cuales recuerdo un juego de plumones y las Obras Escogidas en tres tomos de José Martí. ¡Y qué voy a hacer yo con estos tres libracos!, me dije con mis escasos 14 ó 15 años. Ya a esa edad yo era un lector consumado, sobre todo de literatura de aventuras, y tal vez algo de las novelas policíacas, pero de ahí a interesarme en la historia o la política… Pero estaba terriblemente aburrido, con un yeso en una pierna, y comencé a leer y leer y leer… Y así, de niño torpe arrollado me convertí en martiano furibundo, y de eso al periodismo como vocación, no había más que un instintivo parpadeo…

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5 comentarios

  1. Querido amigo, gracias por tus recientes noticias. Exitos con el blog, que es interesante y prometedor desde su inicio. Un abrazo, Armando

    • Menos mal que para animarte a crear este prometedor blog no sufriste accidente alguno, como no haya sido un genial choque entre tus neuronas. Ya espero el proximo post, y el siguiente, hasta que wordpress aguante.
      Un abrazo

      Reno

  2. AMIGO DESDE LA MITAD DEL MUNDO TE DEJO UN PROFUNDO AGRADECIMIENTO POR DESPERTARME OTRA VEZ A LA LECTURA. TENGO LOS TOMOS DE JOSE MARTI. Y AUN NO LOS TERMINO DE LEER , PERO CADA VEZ QUE LOS TENGO EN MIS MANOS ME ACUERDO DE TIIIIIIIIIIIIII, MI MARTINIANO QUERIDO…..

  3. As I web-site possessor I believe the content material here is rattling excellent , appreciate it for your hard work.You should keep it up forever! Good Luck


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